El Hijo único, mitos y verdades




Muchas parejas inician el proceso de familia con una idea previa de cuantos hijos les gustaría tener. Pero no siempre esa idea permanece cuando tienen su primer hijo.
Como en todos los órdenes de la vida, la imaginación es diferente a la realidad. 

Si una pareja se deja llevar por ideas preconcebidas de que es mejor una cosa o la otra se va a llevar una gran decepción cuando sus presunciones no se cumplan.  

Cuando tienen su primer hijo se dan cuenta del cambio de vida que implica traer un niño al mundo, cosa que en la imaginación no pasaba. Desde los gastos impensables que genera, las noches sin dormir, la paciencia extra, cansancio adicional, y la certeza de que se preocuparan por ese maravilloso y amado ser hasta el fin de sus días. 
No solamente cuando tengan que darle su primera vacuna y haga fiebre, también su primer día de jardín, su primer salida a casa de un compañero en el colegio, cada vez que se enferme o se pelee con  alguien,  hasta cuando tenga que dar una prueba, tenga exámenes, tenga novio/a, tenga su primer trabajo, vaya a ser padre, etc. etc. Una innumerable lista que va desde situaciones cotidianas hasta otras más complicadas, y eso durante toda la vida.   
Es algo que viene de la mano del inmenso amor y responsabilidad que genera un hijo. 
Las personas fantasean toda la parte linda, una mesa llena de niños compartiendo con sus padres, un ambiente familiar alegre todo el tiempo, al mejor estilo “Familia Ingalls”. 
 Pero no piensan en que además de esto vienen otras preocupaciones inevitables.  
Es común escuchar los padres decir  que nunca se hubieran imaginado que era para tanto la tarea de ser padres. Así como también expresan que es el sentimiento más inmenso que han tenido en su vida. 
Sin duda todos estos sacrificios  tienen sus enormes recompensas, pero no quita que sea de las tareas más arduas y de mayor responsabilidad en un ser humano. Requiere entrega,  capacidad de poder postergarse, sacrificios, y mucho tiempo y dedicación.
Esto hace que muchas veces los padres reduzcan significativamente la cantidad de hijos que pensaban tener antes. 
Algunos cuentan con ayuda adicional de abuelos, empleadas, etc. para criarlos. Aquí siempre hago la salvedad de que los abuelos pueden dar una mano, pero nadie puede pensar en traer un hijo al mundo para que lo críen sus abuelos. La responsabilidad es de los padres, que son quienes deciden dar ese paso, de nadie mas. 
Los abuelos ya criaron sus hijos y no tienen la obligación ahora,  en este momento de su vida de volver a criar más niños. No tienen la energía que tiene una persona joven, y por algo se tienen a una determinada edad los hijos y no a otra. La naturaleza es sabia y por eso no somos fecundos toda la vida. 

 Tampoco es bueno que otras personas suplan el rol de padres, el niño debe saber  y sentir quienes son sus padres, por buena que pueda ser otra persona no debe desplazar nunca ese rol. 
Otra razón por la cual muchas veces optan por un solo hijo las parejas, es el factor económico. Hoy día tener un hijo es casi un articulo de lujo. Si las personas se ponen a pensar los gastos que tendrán desde el momento de su nacimiento en más (incluso antes) , se dedicarían a instalarse muy bien en sus puestos de trabajo antes de pensar en traer un chico al mundo. Desde la salud, la alimentación, educación  vestimenta, etc. son gastos que se multiplican con cada hijo de forma vertiginosa.  Por eso muchos padres prefieren tener un solo hijo para poder brindarles una mejor calidad de vida, sino tienen posibilidades económicas como para poder hacer frente a más de un niño con las mismas condiciones. 

Otro factor que influye es la pareja, algunas personas se separan luego de tener un hijo, y no vuelven a tener pareja, o forman pareja con alguien que no quiere mas hijos porque ya los tiene o simplemente decide no tenerlo. Eso es un factor que determina muchas veces que las personas queden con un solo hijo. 
Ya sea por estas u otras razones, muchas veces el tener un solo hijo genera dudas a sus padres de si están o no haciendo bien.
Preguntan si es mejor o peor tener un solo hijo, y la preocupación casi siempre esta relacionada al niño, surgen preguntas como por ejemplo si sentirá  solo,  si será mas consentido, o mas dependiente, o querrá hermanos, etc.etc.
En realidad  hay pro y contra tanto para  los hijos únicos como  para los que tienen hermanos.
Las parejas equivocan en centrarse en este punto respecto al niño y las necesidades supuestas del niño, en vez de preguntarse simplemente si ellos como pareja quieren y pueden  tener o no otro hijo.  Es mucho más importante este factor que cualquier otro.
 A veces ellos mismos pasaron determinadas experiencias y dan por supuesto que una situación  es mejor que la otra. 
Pero no hay que perder de vista que la vida que van a llevar estos hijos no es la misma que la que llevaron ellos, y que son seres diferentes. Por lo cual no es indicador de nada definitivo su propia experiencia.
Si una pareja se deja llevar por ideas preconcebidas de que es mejor una cosa o la otra se va a llevar una gran decepción cuando sus presunciones no se cumplan.  Hay personas que han tenido más de un hijo para que cuando sean grandes se apoyen entre ellos y ven con gran decepción y dolor que esos hermanos al llegar a la adultez son los peores enemigos. 

En general producto de la competencia mal manejada por sus padres a lo largo de su vida. 
Las ventajas que puede tener o no un hijo no depende tanto de si tiene hermanos o es único, sino de la forma de crianza que le den los padres.  Si es un hijo único y sus padres tienden a sobreprotegerlo, a consentirlo, a realizar las cosas por él, sin duda que le están haciendo un gran mal, desde anularlo porque no le dejan desarrollar sus propias estrategias para desenvolverse en la vida, hasta criar un ser egoísta que piensa que el mundo gira en torno a él y espera eso de los demás. 

Claro que esto no es solo peligro exclusivo de los hijos únicos, seguramente muchos conocerán personas con estas mismas características y que sin embargo  tienen hermanos.
Puede ser solo o tener hermanos, no hay diferencia en este punto, porque además los padres no se comportan igual con el primer hijo que con el segundo ni con el tercero o mas.  Cada hijo ocupa un lugar diferente en esa familia, en las expectativas que tienen esos padres sobre ellos, y además tienen características propias que le van a ser potenciadas o atenuadas según la educación y el medio en que se desarrolla. Por eso hijos de los mismos padres pueden resultar siendo tan diferentes.

A veces los padres temen que al no compartir con un hermano se críen egoístas por ese hecho en particular. La realidad es que compartir con un hermano es una de tantas habilidades que desarrollan los chicos, tienen infinidad de  oportunidades de compartir fuera de este vínculo en particular, desde muy pequeños ya comparten con otros niños en el jardín, en el colegio, con sus amigos , e incluso con sus padres y familia. Es la postura de esos padres  lo que los hará generosos o egoístas. El compartir está en todos lados, dentro y fuera del ámbito familiar.
Muchas veces aprenden a ser egoístas  teniendo hermanos, ya que se sienten invadidos por éstos, y tienden a guardar y esconder sus cosas para evitar esta situación de perdida de privacidad.  A veces los padres se sienten desbordados y no logran enseñar el respeto necesario entre ellos, elemento fundamental para que los hermanos puedan tener también su espacio privado necesario para el normal desarrollo. 
También importa mucho el factor tiempo. Si una pareja trabaja muchas horas  y los niños quedan al cuidado de empleadas, es probable que la demanda de tiempo cuando  al fin están con ellos sea mayor, ya que es muy importante ese tiempo de calidad que puedan tener con los hijos. Por lo cual cada pareja conoce sus posibilidades reales y sabe su capacidad de paciencia y atención que les puede dedicar, y esto es uno de los factores a tener en cuenta para pensar en un hijo o más de uno.  La comunicación es de los elementos más importantes entre padres e hijos y hay que dar espacio y tiempo para que sea posible. 

Algunas ventajas que pueden tener los hijos únicos es la dedicación exclusiva de los padres, que si está bien orientada va a beneficiarlos sin lugar a dudas, lo cual redundará en mayor autoestima, en un vínculo mas aceitado con los padres, y mayores posibilidades de estimulación en varias áreas,  así como también tenemos la contraparte de si esta mal orientada hubiese sido preferible no tenerla en forma tan exclusiva. 
Hay vínculos tan patológicos muchas veces, que son mejor llevados entre varios hermanos que si le toca a uno solo. Pero esto sin duda no es problema del niño sino de la salud mental de quien le toca en suerte. 
Otra ventaja que se ha visto que tienen los hijos únicos es la capacidad de adaptarse mejor a los momentos de soledad, dado que seguramente de chicos tuvieron que desarrollar esta habilidad en más de una ocasión. 
Parte de la vida es aprender a socializar pero también poder estar solos sin que esto sea un problema. Generalmente es un estimulo para desarrollar la creatividad. 

 Los niños con hermanos tienen otro tipo de estímulos diferentes, como  la posibilidad de desarrollar responsabilidades a más temprana edad como por ejemplo cuando cuidan su hermano menor, o lo defienden. O le enseñan alguna tarea y se sienten muy gratificados por ello.  Socializan más, además de con sus hermanos, con sus amigos y los de sus hermanos también.
También los menores  reciben gran estimulo, por ej. imitando la conducta de sus hermanos mayores.
Los que son segundos o terceros escalan rápidamente etapas copiando la de sus hermanos.
Esa estimulación de chicos los hace crecer rápido en determinadas conductas, que aquellos que  no tienen hermanos no las van a tener. Como siempre señalo, depende de si esas influencias son o no buenas, será positivo que las tengan o no.
Tampoco es necesario adelantar etapas, sino vivirlas en su debido tiempo.

Otro elemento es si son padres aprensivos, un segundo niño corre con ventajas sobre el primero, ya que los temores que tenían con el primero  se redujeron en general con el segundo. Lo cual no hace que el primero no los haya sufrido igual. En ese aspecto no habría diferencia entre un hijo único y un primogénito. EL beneficiado es el que viene después.
Vemos también familias con 6 hijos o mas, que los últimos han aprendido casi podríamos llamarle “estrategias de supervivencia” que le sirven luego para poder desenvolverse en casi cualquier situación en la vida.
Es como que en casi todo puede haber aprendizajes positivos o negativos, según como sea el manejo  de la situación.
Otro factor que a los padres los hace dudar es que a veces hay niños que piden un hermano y sus padres piensan que es una necesidad del niño. 
El niño no puede tener una necesidad de algo que no conoce. Hacen  un pedido de esa naturaleza como cualquier otra cosa que ellos ven que otro niño tiene. Piden juguetes porque otros compañeros tienen, mascotas, útiles, ropa y también hermanos como si fuera en el mismo orden de cosas.
Tenia una paciente que me decía que su hijo solo una vez le pidió un hermano cuando nació el hermanito de otro compañero que era muy amigo de él y todos estaban pendientes del acontecimiento.  Esa novelería y atención era lo que lo movió a querer pasar por la experiencia, pero que al poco tiempo se olvidó y no repitió el pedido, en cambio año tras año le pedía una mascota y tenía verdadera debilidad por los animales. 
Son los padres que generan o confunden sus propias dudas depositándolas en sus hijos. 

  Podría seguir enumerando ventajas y desventajas de ser únicos o tener hermanos, pero la realidad es que ninguna pareja debería tener un hijo o más de uno pensando en si le hacen un bien o mal al chico, sino que deben hacerlo pensando en ellos mismos. En la capacidad que tienen de manejar estas variables que mencioné anteriormente y que son las que van a determinar que sea mas o menos beneficioso el tener o no mas de un hijo. 

Es el deseo y la decisión tomada en pareja, dejando de lado la fantasía y los supuestos erróneos o preconceptos, y  parándose en la realidad.  Entender también que los hijos no viene al mundo a cumplir las expectativas de los padres, sino a ser ellos mismos.
Que la mejor forma de ayudarlos es mas allá de si se les da o no hermanos, sino tratando de respetar su individualidad, brindándoles los elementos necesarios para un buen desarrollo, no solo físico y mental, sino también emocional. Para eso cada padre sabe hasta donde puede dar y no hay reglas ni formulas que puedan asegurar que algo es mejor o peor, es lo que cada uno esta preparado para enfrentar de la mejor manera posible. 
Quitarse las presiones y prejuicios sociales y ver su caso particular. Esa es la mejor forma de no equivocarse en una decisión que es para toda la vida. 

Ps. Silvia Cardozo –Terapeuta Cognitivo Conductual.
ensil@adinet.com.uy
cel: 099 18 39 50









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