Fiorella Galli



El diseño de interiores es sinónimo de creatividad y buen gusto pero también de mucha responsabilidad y orden. Fiorella tiene más de 10 años de experiencia en el rubro. Armar y decorar una casa es todo un proceso creativo en el que hay que tomar en cuenta el estilo de vida de quienes ahí viven, sus hábitos, profesiones, y hasta cómo se visten. La decoración ha levantado vuelo en los últimos años y son cada vez más las personas que optan por contratar un decorador con el fin de darle vida a sus casas y poder sentirse a gusto en ellas. 


¿Cómo nace tu vínculo con el diseño de interiores?

Soy del tipo de personas visuales, muy observadora, con mucha memoria visual. Desde chica me interesó la estética, analizar las formas, equilibrios, combinaciones, las matemáticas, el dibujo, el orden. Voy caminando y al mismo tiempo sacando fotografías mentales de las cosas que me llaman la atención. Me ha pasado de perderme en alguna ciudad -cuando no existía el gps- y volver al punto de partida solo gracias a la memoria visual del trayecto que hice. 
No me interesaba la carrera de arquitectura, y pasé por un periodo de transición estudiando contador público. Siempre digo que eso me sirvió para estructurarme en llevar los números y presupuestos. En algún momento sentí que necesitaba hacer algo más creativo y me di la chance de ir por el camino menos convencional, comencé a estudiar en en paralelo diseño de interiores y ahí me cautivé. En la facultad conocí a quien fue mi socia de muchos años, comenzamos a trabajar como productoras de una revista de decoración, lo que también me fue abriendo caminos, hasta que diseñé el primer local comercial en el 2007 y de ahí seguí sin pausas.  

¿Qué te inspira?

En alguna otra etapa de mi vida hubiera dicho algo tangible o alguna fuente de recreación visual. Pero vengo dándome cuenta que en el fondo lo que realmente me entrega energía en el trabajo es la magia del proceso en sí mismo, las relaciones interpersonales cálidas que se generan. Conocer gente, historias, mini universos nuevos. Todos tenemos golpes en la vida, y se trata de disfrutar de todo lo que se pueda, como se pueda, y tengo mucha gratitud para con mi trabajo y lo transmito con pasión. Estoy muy mano a mano y en contacto con la intimidad de cada hogar y eso lleva a quebrar la barrera despersonalizada de una transacción de mostrador. Para mí se hace magia cuando la relación trasciende y el cliente comienza a mirar al proceso de forma amorosa, cuando el diálogo va más allá de lo profesional, cuando te entienden como ser humano, cuando comienzan a ver el esfuerzo que hay detrás, es un proceso no tan fácil y rápido de dar a luz, cuando comienzan a entender que no existe la perfección, que a veces hay des tiempos e imprevistos. Me inspira que a pesar de las fallas, siguen confiando porque saben que hay responsabilidad detrás, se siguen sintiendo motivados, cómodos con el proceso. A veces los clientes me asaltan con audios y mensajes tan llenos de cariño que me llenan el corazón. De de cada una de las personas con las que trabajé, me he llevado alguna enseñanza espiritual, algún ejemplo de su forma de ser que me cautivó, me lleno de anécdotas y charlas de la vida misma que nada tienen que ver con el diseño y decoración. 

¿Qué tres elementos no pueden faltar para sentirte a gusto en tu casa?

Para sentirse a gusto, en cualquier interior, creo que todos los diseñadores y arquitectos diríamos que de lo más importante es la iluminación. Si se cuenta con una iluminación natural durante el día con buena entrada del sol, definitivamente se vibra otra energía. El hecho de poder proyectar la mirada hacia afuera, no sentirse encerrado entre cuatro paredes, hacer entrar el exterior al interior, cambia el ánimo.  Si no se cuenta con esa posibilidad al menos no puede faltar una buena iluminación variada, diferentes puntos de luz cálida algunos más tenues otros más puntuales. Y también generar lo que se llama remate visual, un buen lugar central en donde concentrar la decoración y hacia donde poder dirigir la vista y sentirse cautivado, relajado, a gusto.  Además de eso, particularmente en mi casa le doy mucha importancia a las texturas de las telas, en tapizados y cortinas, a una paleta de colores neutra, y siempre algún revestimiento en la pared para dar calidez y calidad. Y tratar de que huela rico con algún aceite de esencia a maderada. Todo envejece y se va desgastando pero si se siente un rico aroma parece más nuevo!. 


¿Qué aspectos tenés en cuenta una vez que te llega un proyecto nuevo?

De todo! Por lo general me dedico a proyectos residenciales. Al no ser comercial y no tener necesidades intrínsecas de un negocio, aquí el enfoque es observar al usuario y al potencial del espacio arquitectónico, el estado en el que está, los muebles preexistentes que tienen, hasta el perfil del cliente, su edad, requerimientos, el estilo que quieren, como se compone la familia, incluso hasta cómo se visten me dice mucho de la paleta de colores, el estilo de su personalidad, si se preocupan por la estética, o hasta en la forma de hablar me doy un poquito cuenta si son prácticos y van a tomar decisiones rápidas, o son unos enamorados del diseño y nos vamos a cautivar recíprocamente. 

El diseño de interiores viene levantando vuelo en los últimos años en nuestro país, cada vez son más las personas que apuestan a contratar un diseñador. ¿Qué buscan los clientes al contratarte?

Totalmente, cada vez son más las personas que consumen diseño y me asombra cuando me contactan personas de menos de 30 años. Yo siempre digo que todo el proceso se reduce a tomar decisiones, invertir el dinero lo mejor posible en una ecuación que pondere el diseño, la funcionalidad o practicidad, sentirse muy identificado con la sensación que le produce los elementos, la nobleza y el envejecimiento de las cosas, el costo y tiempo de ejecución.  No todos saben ponderar eso.  Los que acuden a un interiorista no son los que están en la primera fase del aprendizaje, o sea aquellos que no saben que no saben, los inconscientes de su desconocimiento estético. Primero pasan por una etapa de hacer las cosas por si mismos y por ejemplo no supieron combinar la integralidad de todos los elementos y el resultado queda a mitad de camino y terminan no sintiendo esa paz que uno quiere sentir en su casa. Y ahí detectan que la visión profesional hace la diferencia y les hubiera hecho invertir mejor sus recursos en pro de un resultado más integral. Claro que no es una necesidad básica en la vida de nadie. Así que los que acuden son los que se dieron cuenta que ya saben que no saben, o sea que son conscientes de su desconocimiento, y están necesitando sentirse a gusto, relajados, motivados en su hogar y que alguien les resuelva las cosas. Por otro lado también trabajo con proyectos que comienzan desde la construcción de una casa. Y ahí aparece ese perfil de cliente que ya es más entrenado, que están muy en contacto con la estética y la decoración. Me encanta porque ahí es cuando aprendo cosas de ellos, me inyectan una nueva perspectiva, me desafían a salir de mi zona de confort. Me inspiran. 

¿Cómo definís tu estilo en los proyectos que realizas? ¿Qué te diferencia de otros diseñadores?

Definitivamente no es minimalista. Tiene muchas texturas en las paredes, molduras, es cargado pero al mismo tiempo suave, más cosmopolita, y ahora estoy tratando de ser un poco más liviana y playera que antes. Increíblemente me cuesta ser académica en la definición de mi misma. Igualmente siempre digo que se trata de encontrar el estilo que identifique el cliente. Pero es verdad también que todos los diseñadores tenemos una impronta que se nota a lo largo de un portafolio.

¿Cómo es tu proceso de trabajo? Desde que te contacta el cliente hasta que se termina el proyecto, ¿cuánto demora y en qué consiste?

Yo hago diseños integrales de un espacio. Puede ser toda la casa o una sola habitación, pero me dedico a que cada componente esté estudiado y sea coherente con el todo. Por ejemplo si tienen muebles preexistentes que podamos rescatar o maquillar mejor, sino no los forzamos a quedarse. 
Tengo un primer encuentro en el lugar para ver el espacio y los muebles que tienen y conversar sobre sus expectativas y necesidades.  Luego viene toda la etapa de presentación y de definición de cada elemento y posteriormente toda la etapa de presupuestación global de cada uno de los componentes, desde los muebles hasta los adornos, así no hay sorpresas. Todo este proceso demora como un mes y medio e incluso más. 
Me encanta captar la esencia e intuir qué tipo de trabajo en equipo vamos a hacer, si es una persona más comprometida con cada etapa del proceso o es más relajada. Si es lo primero tomamos decisiones más a la par bien conversadas con mucha paciencia; si en cambio es más pragmática y valoran más que las cosas se vayan haciendo medianamente rápido, adopto una postura más de liderazgo unilateral y las decisiones son más expeditivas. Lo importante a lo largo de un proyecto decorativo que compartimos por varios meses con una familia, es tener en cuenta que para el cliente es un proceso de aprendizaje, descubrimiento y exploración intensivo de diseño y comprender que todo forma parte de un proceso de ejecución que lleva su tiempo y para mi un aprendizaje intensivo de la idiosincrasia de la familia. Vivo aprendiendo cosas sobre todo cuando hay niños involucrados, a veces asumo cosas que no son.  
Luego de definido todo viene la implementación, mandamos a hacer muebles a medida en talleres y otros los compramos en el mercado. A veces les divierte acompañarme a ver las tiendas y a veces prefieren ni ir, hago el trabajo de scouting sola y les mando fotos para ahorrarles tiempo. Y después de tener todo casi pronto, llega el mes de implementar en obra, empezamos los trabajos de pintura, eléctrica y finalmente entrar los muebles y hacer la magia! 
Yo estoy muy presente en el proceso ejecutivo, y cuanto más y mejor se planifique, menos errores habrán, pero siempre hay un porcentaje de cosas que van a salir mal o a destiempo y en ese momento es cuando hay que transmitir tranquilidad, que las cosas se van a solucionar con paciencia, respeto y sentido de responsabilidad.
  
¿Un color que no falla?

Hay un término que es el greige, que es la combinación del gris y beige. Infalible!

¿Cuáles son las últimas tendencias en diseño?

Combinaciones de telas con texturas, linos, panas lisas, colores lisos, casi nada estampado. Materiales bien nobles como maderas solidas con veta, piedras, monolíticos, esterillas. Actualmente las maderas son claras, pero ya están volviendo las maderas oscuras, no tipo wengue, sino más agristantadas. El industrial ya se popularizó mucho. 

¿Cuál es el proyecto de tus sueños?

Más que un proyecto mi sueño es estar vigente y actualizada. Hace 12 años que trabajo de esto y siento que alcancé cierto grado de expertise o madurez y que quiero vibrarlo por un rato, pero tampoco quiero muy a largo plazo quedarme en una zona de confort. Todo es finito, pero me encantaría estar iluminada y tener la capacidad de seguir captando tendencias y no copiarme a mi misma mucho.  






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